Mª Eugenia Blasco Rodellar
Directora Área Inmigración
AGM Abogados – Barcelona

Tras casi un año y medio de funcionamiento de los permisos de residencia para inversores en España creados por la Ley 14/2013 de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización, a la espera de la publicación de un reglamento de desarrollo, fuentes del Gobierno han anunciado cambios que facilitarían la concesión de los permisos y, por ende incentivarían el aumento de las inversiones. Una de las cuestiones que se flexibilizará tiene que ver con los familiares que pueden acogerse a la residencia de forma automática junto al titular de la inversión.

El actual artículo 62.4 contempla sólo al cónyuge e hijos menores de 18 años, mientras que la Ley de Extranjería 4/2000 incluye a las parejas de hecho y los ascendientes a cargo o el RD 240/2007 de Régimen Comunitario a parejas, ascendientes y descendientes mayores de edad a cargo. Si atendemos al perfil de las familias destinatarias de la nueva regulación, es imprescindible que el concepto de familiar acompañante del inversor se extienda, tal y como ahora se anuncia, a las parejas de hecho, a los hijos mayores de 18 años a cargo, así como a los padres del inversor o de su cónyuge dependientes de ellos.

Otra ventaja, que supondrá un elemento diferenciador respecto a las regulaciones existentes en otros países, será la modificación del Art. 66.2.b) «haber viajado a España al menos una vez durante el periodo autorizado para residir » de modo que no existirá obligación de visitar España para poder renovar la residencia. Es frecuente que no exista una voluntad de residencia habitual en España, sino que el objetivo de realizar la inversión y obtener el Golden Visa sea por un lado tener una rentabilidad económica y en segunda instancia contar con un permiso que permita viajar a Europa (territorio Schengen) en cualquier momento en que se necesite pero sin obligación de ello. Actualmente se concede la residencia por 2 años renovable por iguales periodos siempre y cuando se mantenga la inversión (Art. 67 y D.A. 7ª), con la nueva regulación a residencia que se concederá será directamente por 5 años renovable por iguales periodos, lo que ofrece una mayor tranquilidad al inversor.

Otra de las cuestiones anunciadas es la posibilidad de obtener un visado o autorización provisional por 6 meses para aquellas personas que todavía no hayan formalizado la compra pero ya hayan firmado el contrato de arras y depositado el dinero en España; de modo que podrán prolongar su estancia en España durante el proceso de compra más allá de los 90 días máximos permitidos como turista, y además podrán acceder directamente a la residencia por 5 años desde España una vez finalizado el proceso de compra sin necesidad de regresar a su país de origen para tramitar un nuevo visado.

Con este cambio se pretende de algún modo evitar las disfunciones existentes actualmente derivadas de la disparidad de criterios entre unas misiones diplomáticas y otras, algo que en la práctica supone una traba de base para que el inversor pueda decidir materializar su inversión en nuestro país al ver enormemente dificultado su acceso a España en una fase previa a la inversión que permitía definitivamente su residencia. No podemos negar que el cambio de mentalidad que para la Administración del Estado en todos sus ámbitos supone la Ley 14/2013, en lo que a visados de inversión y residencia de profesionales cualificados se refiere, todavía no es efectivo, pese a la voluntad y empeño de por ejemplo el Ministerio de Economía y Competitividad no es extraño encontrarnos con funcionarios consulares que ni siquiera han oído hablar de los visados de inversores y el Golden Visa les suena a fantasía americana y misiones diplomáticas con puertas cerradas a cal y canto donde el potencial inversor no tiene modo de acceder a la información más básica.

No obstante sigue sin solucionarse otra cuestión que es la principal baza de nuestro más directo competidor en esta «caza del inversor», Portugal permite la residencia sin necesidad de mantener la inversión transcurridos 5 años y sin necesidad de haber permanecido en el país más de 15 días cada dos años, por el contrario en España para poder mantener la residencia sin acreditar el mantenimiento de la inversión es necesario acceder a la residencia permanente y para ello no pueden existir ausencias superiores a 10 meses en el cómputo global de los últimos 5 años.

De concretarse todas estas propuestas, la normativa corregiría algunas de las cuestiones que más desincentivaban la inversión extranjera hasta ahora y situaría a España a la cabeza de las opciones más ventajosas del panorama internacional en lo que se refiere a requisitos de obtención de Golden Visa o visados de inversor.

Pueden leer el artículo completo publicado en Actualidad Jurídica Aranzadi (abril 2015, pág. 10) haciendo clic en el siguiente botón:

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