Julio Menchaca Vite
Abogado Área Corporate Compliance
AGM Abogados – Barcelona

El Gobierno Corporativo es un tema indispensable cuando nos encontramos con empresas cotizadas. Su regulación se encuentra en el Capítulo IX del Título XIV de la Ley de Sociedades de Capital y por el Código de Buen Gobierno de las sociedades Cotizadas de la CNMV. Pero a pesar de ser un requisito formal, las empresas inciden mucho en su perfeccionamiento y actualización porque es fundamental para la conquista de su misión. No es sólo cumplir, es una cuestión de estrategia empresarial.

Es por ello que nos encontramos con empresas como Mapfre, que ha contratado a un equipo de expertos para evaluar a su Consejo de Administración, o a Banco Popular, que fichará a un consultor para evaluar su Gobierno Corporativo. Es verdad que hablamos de grandes empresas que cotizan en bolsa ¿Pero qué sucede con las demás empresas que representan el 99% de las sociedades en el país?

El Gobierno Corporativo no es para todos, eso es claro. Sin embargo, debe de comenzar a ser un aspecto relevante en las empresas que aspiren al crecimiento. El ejemplo más nítido lo tenemos con las empresas familiares en cuanto a su sucesión generacional, o en aquellas que llegan a un nivel de evolución para el cual las estructuras existentes se vuelven insuficientes.

El saber si una estructura se vuelve ineficiente varía en cada caso, pero en términos generales podemos decir que el Gobierno Corporativo será necesario en aquellas sociedades en las que por las dimensiones y complejidad existentes es necesario diferenciar las funciones del Consejo de Administración de las del equipo directivo. Así, el Consejo de Administración será un órgano encargado de aprobar las políticas de la empresa, supervisar su ejecución y ejercer las tareas de control. Y por su parte, el equipo directivo se convierte en el ejecutor del día a día.

Pasar de una forma simple, en la que los administradores son directivos a la vez, a una más compleja, no es fácil. Es por ello que se requiere dejar las reglas muy claras. Hay que trabajar en una estructura que defina funciones y procesos, y que se haga en fases. Esto permitirá que la transición se haga de una forma suave y controlada, pero sobre todo, permitirá que la empresa continúe su crecimiento bajo una fórmula que garantiza la profesionalización y que se vea permeada de todas las ventajas que un modelo así puede proporcionar: mejor administración y toma de decisiones, eficiencia, sostenibilidad económica y social, control de riesgos, imagen, y creación de valor a largo plazo, entre muchos otros.

Todas las empresas buscan crecer, pero el proceso debe asumirse con inteligencia, con un proyecto sólido y a largo plazo, y el Gobierno Corporativo es una gran herramienta para cumplir ese objetivo.

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