Consecuencias de los ERTE’s desde el punto de vista tributario

Consecuencias de los ERTE’s desde el punto de vista tributario

Carmen Rodríguez Calvo, Responsable área Fiscal y Tributario. AGM Abogados.

 

Bien es sabido que desde que empezaron las medidas adoptadas por el gobierno en relación con el Covid-19, una de las principales consecuencias han sido los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) llevados a cabo por las compañías.

 

En principio, cuando hablamos de estos ERTE’s, pensamos únicamente en sus implicaciones desde el punto de vista laboral, pero la realidad es que tanto las compañías que los han tramitado, como los empleados que se han visto afectados por ellos, pueden sufrir también consecuencias en el ámbito tributario, tal y como analizamos a continuación.

 

1. Implicaciones para los empleados:

 

a) En relación con la obligación de declarar:

 

La primera consecuencia que puede surgir para una persona que se ha visto afectada por un ERTE es en relación con la obligación de realizar la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

 

De acuerdo con la normativa de este impuesto, en términos generales, una persona que gane menos de 22.000€ al año y sólo haya tenido un pagador en ese año, no tendrá obligación de presentar declaración del impuesto sobre la renta.

 

No obstante, si ha tenido más de un pagador, el límite para determinar la obligación o no de presentar declaración, baja a 14.000€, salvo que las cuantías percibidas del segundo pagador y siguientes, por orden de cuantía, no supere los 1.500€. En este último caso, el límite vuelve a ser de 22.000€.

 

¿Quiénes entonces pueden ver afectadas sus obligaciones tributarias como consecuencia de haber sufrido un ERTE? Pues aquéllos empleados con unas percepciones anuales de entre 14.000 y 22.000€, que hayan pasado de tener un solo pagador (su empleador), a tener dos (su empleador y el Servicio de Empleo Público Estatal), siempre y cuando perciban de este Servicio de Empleo Público Estatal más de 1.500€ en el mismo año.

 

Estos empleados que, en condiciones normales, es decir, de no haber sufrido el ERTE, no tendrían obligación de presentar declaración por tener un salario inferior a 22.000€ y proceder el mismo de un único pagador, se van a encontrar con que, ganando lo mismo, o incluso menos, van a verse obligados en 2021 a presentar la declaración de la renta correspondiente al ejercicio 2020.

 

b) En relación con el resultado de la declaración:

 

Este punto no afecta únicamente a aquéllas personas con un salario inferior a 22.000€, sino a cualquier empleado afectado por un ERTE.

 

Anualmente, cada pagador calculará, para cada uno de los perceptores y en función de sus respectivas percepciones, la cantidad que debe retenerle e ingresar en la Administración Tributaria a cuenta del IRPF. Por lo tanto, una persona que sólo tenga rendimientos del trabajo y sólo haya tenido un pagador, si éste le ha efectuado las retenciones correctamente, con independencia de que supere el límite de los 22.000€ y, por lo tanto, tenga obligación de presentar declaración, el resultado de ésta será nulo, es decir, que no resultará a pagar cantidad alguna.

 

¿Pero qué ocurre cuándo hay más de un pagador? Pues que cada uno de ellos calculará el importe de la retención en función de la retribución que satisfaga, y sin tener en cuenta, lógicamente, los rendimientos pagados por el resto de los pagadores.

 

Como la tarifa del impuesto es progresiva (el que más gana, más paga) y no proporcional, lo anterior va a tener consecuencias en el resultado de la declaración, pues en esta se va a determinar el tipo impositivo por el total de los rendimientos percibidos, y éste, con toda seguridad va a ser superior al tipo de retención determinado por cada uno de los pagadores. En consecuencia, el resultado de la declaración a presentar en el año 2021 en relación con el año 2020, va a tener un resultado a ingresar.

 

Existe una forma de evitar lo anterior, y es comunicando a nuestro empleador, a la vuelta a la actividad, las percepciones recibidas del SEPE, de forma que él las tenga en cuenta y pueda regularizar, en lo que reste de año, el importe de las retenciones e ingresar en la administración tributaria, de manera que en la declaración correspondiente al ejercicio 2020 no resulte cuota a ingresar.

 

c) En relación con la deducción por maternidad:

 

Se trata de una deducción regulada para cada hijo menor de 3 años en una cuantía de hasta 1.200€ anuales, ampliable en 1.000€ más si el contribuyente hubiera satisfecho gastos relativos a guarderías o centros de educación infantil autorizados.

 

Dicha deducción exige que el perceptor realice una actividad por cuenta propia o ajena, y se calcula proporcionalmente a los meses en los que se verifica esta circunstancia.

 

Si dicho contribuyente se ve afectado por un ERTE por suspensión, es decir, que con el expediente de regulación temporal de empleo no se ve reducida su jornada, sino que se le suspende del ejercicio de su actividad, durante el tiempo que dure dicha situación no se encontrará realizando actividad alguna, y, en consecuencia, perderá el derecho a la deducción por maternidad.

 

Este criterio no es una interpretación de la normativa aplicable realizada por este Despacho, sino que así lo ha confirmado la Agencia Estatal de la Administración Tributaria en sus consultas frecuentes relativas a las medidas tributarias adoptadas en relación con el Covid-19.

 

2. Implicaciones para las empresas

 

Como ya hemos visto en este artículo, las empresas empleadoras, en la medida en la que son sujetos retenedores, tendrán una primera consecuencia en lo que se refiere a la regularización de las retenciones, pues habrán empezado el año calculando un tipo de retención en función de las retribuciones previstas para cada uno de sus empleados en  2020, y deberán modificar dicho tipo y regularizarlo conforme a las nuevas percepciones.

 

Pero existe una implicación adicional desde el punto de vista del Impuesto sobre Sociedades (IS) propiamente dicho, en relación con los gastos que se consideran deducibles en dicho impuesto.

Con esta problemática se van a encontrar aquéllas compañías que en las negociaciones con los trabajadores hayan acordado, o que hayan decidido voluntariamente, completar las prestaciones a percibir por éstos del SEPE.

 

De acuerdo con la normativa aplicable, la deducibilidad de un gasto exige, entre otros requisitos, la justificación correspondiente. Ello implica que las empresas que hayan optado por satisfacer estos complementos, tendrán que justificar unos gastos de personal, en ausencia de ese personal.

 

En consecuencia, será necesario a la hora de poder justificar la deducibilidad de estos gastos, que dichos complementos estén perfectamente documentados y justificados con los acuerdos alcanzados.

 

 

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