La concurrencia y competencia desleal del trabajador con la empresa donde presta sus servicios

La concurrencia y competencia desleal del trabajador con la empresa donde presta sus servicios

Luis San José Gras, Socio Área Derecho del Trabajo. AGM Abogados

 

Concurrencia desleal y competencia desleal del trabajador

El Estatuto de los trabajadores (ET) no define el concepto de concurrencia desleal, aunque sí establece como deber del trabajador, el no concurrir con la actividad de la empresa en los términos fijados en la Ley (artº 5.d) ET). El art. 21.1 del ET establece que no podrá efectuarse la prestación laboral de un trabajador para diversos empresarios cuando se estime concurrencia desleal, o cuando exista un pacto de plena dedicación, percibiendo el trabajador compensación económica por dicho pacto. Pero ante la falta de definición del concepto de concurrencia desleal, la jurisprudencia sí la ha matizado, y la entiende como “la actividad del trabajador encaminada a realizar tareas laborales de la misma naturaleza o rama de producción de las que está ejecutando en virtud del contrato de trabajo” (STS 8-6-87: 15-7-87; STSJ Cataluña 30-4-93). No podemos olvidar que en nuestro ordenamiento jurídico laboral cabe perfectamente el pluriempleo, es decir, la posibilidad de que el trabajador por cuenta ajena se dedique por su cuenta a negocios o actividades o preste sus servicios para una tercera empresa, lo que no cabe es que esa segunda actividad del trabajador, salvo que cuente con autorización expresa de su empleador, compita o concurra ilícita o deslealmente con la empresa. Así, no toda actividad adicional es concurrencia desleal, pero sí lo es aquella en la que el trabajador puede desviar clientela, o aprovechar conocimientos adquiridos en la empresa a la que hace competencia, o prevalerse de la información que ha podido proporcionar o proporciona la presencia en el interior de ésta (STS 21-3-90).

 

No se requiere que la actividad sea idéntica, sino que lo que la jurisprudencia requiere es que sea de la misma naturaleza e igual rama de la producción. Basta que se trate de operaciones “semejantes” a las de la empresa que presta sus servicios, llevándose a cabo la actividad concurrente en términos de competencia con ésta, por ir dirigida a potencial clientela idéntica con ofrecimiento de bienes o servicios similares.

 

La razón de ser que se considere desleal la actitud del trabajador al que realiza una segunda actividad en el mismo o análogo sector que al que se dedica la empresa principal, radica para la jurisprudencia, en que ésta, no sólo remunera su trabajo, sino que le facilita medios para adquirir perfeccionamiento y experiencia profesional que luego el empleado pretende utilizar en propio provecho o de otros con notorio y evidente perjuicio para los intereses de quién depositó en él su confianza (STS 22-3-91).

 

También hay que precisar, que la inexperiencia de perjuicios derivados de la conducta del trabajador no enerva la procedencia de un despido por estas causas, “pues no es la esencia del incumplimiento el daño causado sino el quebranto de la buena fe y lealtad debidas, que son recíprocas en la relación del trabajo , pues la falta se configura por la ausencia de valores éticos en quien comete la transgresión por lo que, en la valoración de las conductas prevalece el elemento espiritual del contrato, en definitiva, obrar conforme al principio de buena fe y el deber de fidelidad hacia la empresa en el desempeño de su cometido” ( STSJ Cataluña de 16-11-93).

 

Y como último punto, y tal y como señaló el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en su sentencia de 20 de mayo de 2005 (AS 2005/2610), hay que matizar que “el elemento esencial de ese incumplimiento no está en el daño efectivamente producido, sino en la actitud intencional del trabajador realizando una conducta que, en la búsqueda del beneficio propio, no le importa lesionar los intereses del empresario. Repárese en que la clave de la transgresión no radica en el hecho mismo de trabajar para la competencia directa, sino en hacerlo sin consentimiento del empresario. Fácil es advertir la razón de ser de ese deber: se trata de evitar que el trabajador ayude al competidor adversario de su empresario sin el beneplácito de éste o compita directamente con él. Ayuda que objetivamente se da por el simple hecho de la prestación de sus servicios a aquél, aunque se haga trabajando impecablemente para su empresario y respetando el deber de confidencialidad que también tiene con éste; además, de esa forma se reducen las posibilidades de que éste último se quebrante en una situación que, desde luego, se revela proclive a su vulneración, o que se presten los servicios en forma interesada para beneficio del competidor”.

 

Ejemplos de concurrencia desleal

Así, diversos comportamientos de los trabajadores pueden hacer nacer la transgresión de la buena fe contractual por competencia o concurrencia desleal. En este caso, podemos describir diversos ejemplos que nuestros Tribunales han entendido que estamos ante una concurrencia desleal:

  • Prestar servicios para una entidad del mismo ramo que la empresa demandada.
  • Realizar trabajos de la misma actividad en otra empresa fuera de horas de trabajo.
  • Acudir por las tardes a una sociedad en la que ostenta el 50% del capital el trabajador que, esta segunda empresa, tiene el mismo objeto social.
  • Participación en sociedad mercantil de la misma actividad o incide en el mismo mercado.
  • La constitución de una sociedad con el mismo objeto social, por el trabajador o por su cónyuge e hijos.
  • Trabajar para empresas de la competencia en periodo de vacaciones.

 

Todos estos supuestos, entre otros, son claros ejemplos de concurrencia desleal, aunque admiten matices según los casos, por ello tenemos que analizar caso por caso y adquirir una prueba concluyente para poder defender la procedencia por concurrencia o competencia desleal.

 

Si tienes dudas sobre esta cuestión, escribe a nuestros abogados laboralistas. También puedes contactar con el equipo de asistencia jurídica empresarial especializado.



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