Prevenir la morosidad: la mejor inversión para tu empresa

Prevenir la morosidad: la mejor inversión para tu empresa

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AGM Abogados

La morosidad empresarial es uno de los principales problemas que afrontan las compañías. Un solo impago puede comprometer tu situación de liquidez y generar costes adicionales. Y lo peor: los procedimientos judiciales para reclamar una deuda pueden demorarse meses o incluso años, debido a la saturación de los juzgados. Durante ese tiempo, tu empresa no solo sigue sin cobrar, sino que asume gastos de abogados, procuradores y otros profesionales.

En ocasiones, tras acudir a la vía judicial y obtener sentencia favorable, puede ocurrir que el deudor se encuentre en situación de insolvencia o incluso haya solicitado la declaración de concurso de acreedores, escenario en el que, en muchos casos, la deuda no será satisfecha.

Por eso, la mejor estrategia no es reclamar, sino prevenir la morosidad. Invertir en asesoramiento legal antes de contratar es mucho más económico que afrontar un pleito largo e incierto. A continuación, te explicamos tres medidas clave para reducir el riesgo de impago.

1. Auditar al cliente antes de contratar

Antes de firmar un contrato, asegúrate de que tu cliente es solvente. Las sociedades están obligadas a depositar sus cuentas anuales en el Registro Mercantil, y son públicas. Esto significa que puedes solicitar al cliente que te facilite sus últimas cuentas o consultarlas directamente.

¿Por qué es importante?

Imagina que vas a firmar un contrato de suministro por 50.000 €. Si descubres que la empresa acumula pérdidas y tiene un alto endeudamiento, podrás renegociar condiciones o incluso rechazar el contrato antes de asumir riesgos.

Consejo práctico:

  • Pide siempre las cuentas anuales y, si es posible, referencias comerciales.
  • Si el cliente se niega a facilitar información o no deposita sus cuentas anuales, es una señal de alerta.

2. Pactar métodos de pago favorables

La ley permite a las partes pactar libremente las condiciones de pago, especialmente entre empresarios. Aprovecha esta libertad para proteger tu posición como acreedor.

Opciones recomendadas:

  • Pago al contado: es la opción más segura. Cobras antes de entregar el producto o servicio.
  • Pago anticipado parcial: si no es posible el pago íntegro al contado, negocia un anticipo (por ejemplo, 30 % al firmar y el resto a la entrega).
  • Plazos cortos y claros: evita plazos excesivos. Cuanto más tiempo pase, mayor es el riesgo de impago.

Con estos sistemas de pago, reduces el riesgo financiero y mejoras tu flujo de caja.

3. Solicitar garantías adicionales

Cuando el riesgo es elevado (contratos con alto interés económico o solvencia dudosa), exige garantías que respalden el pago. La ley permite incorporar avales y garantías en los contratos.

Tipos de garantías:

  • Aval personal del empresario.
  • Aval bancario.
  • Seguro de caución.
  • Garantías reales.

Con estas garantías podrás, en caso de que el deudor no quiera o no pueda pagar, reclamar a terceros (como el administrador de la compañía, el banco que garantiza el aval o la compañía de seguros que garantiza el cobro de la deuda) o incluso ejecutar bienes muebles o inmuebles del deudor cuando se hayan prestado como garantía. Es fundamental que estas garantías se constituyan correctamente para que sean efectivas llegado el momento.

Conclusión

Prevenir la morosidad es invertir en tranquilidad. Auditar al cliente, pactar condiciones seguras y exigir garantías son herramientas legales que protegen tu empresa y evitan costes futuros. Recuerda: es mejor invertir en asesoramiento antes de firmar que pagar abogados cuando el problema ya existe.

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