¿Una sociedad puede negarse a distribuir beneficios?

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En esta cápsula Mercantil y Derecho de los Negocios, te explicamos cuando una sociedad puede negarse a distribuir beneficios.

En las sociedades impera el régimen de mayorías, por lo tanto, si los socios mayoritariamente deciden no distribuir los beneficios obtenidos en un ejercicio, podría negarse a distribuir beneficios. Esto sin embargo ha sido también corregido por la jurisprudencia en los casos en que se ha estimado que ha existido un abuso de derecho, un abuso de poder de esa mayoría, de manera que sin ningún argumento se ha decidido no distribuir beneficios, por ejemplo, para perjudicar a un socio minoritario, considerando que en muchas ocasiones, sobre todo en sociedades pequeñas, los socios mayoritarios prestan sus servicios o están en órganos de administración y perciben retribución por esas funciones, lo cual supone que probablemente no tengan necesidad de percibir beneficios.

A partir del 1 de enero del 2017 entró en vigor un artículo en la Ley de Sociedades de Capital (LSC), el artículo 348 bis, que ya estaba en vigor desde el 2011 pero cuya aplicación estaba suspendida teniendo en cuenta la crisis económica que había y la inestabilidad que podría producir en las empresas si les obligaban a distribuir beneficios. Este artículo obliga a las sociedades, mejor dicho, en las sociedades cuando llevan 5 años de existencia, a partir del quinto año, el socio que haya votado a favor de una distribución de dividendos, sí se podrá separar de la sociedad, si la misma acuerda no distribuir al menos un tercio de los beneficios ordinarios que han tenido en ese ejercicio social, siempre tratándose de beneficios que sean distribuirlos legalmente. Eso comporta que un socio minoritario que ha votado a favor de distribución de dividendos de un ejercicio, si la mayoría decide que no se pueden distribuir, ese socio puede optar por la separación de la sociedad y la sociedad vendrá obligada a comprarle sus participaciones o sus acciones al precio que en ese momento tengan. Si no hay acuerdo entre el socio minoritario y la sociedad, será el que establezca un experto independiente que nombre el registro mercantil. Le tendrán que dejar salir de la sociedad y retribuirle o pagarle el precio de sus participaciones.

Esto vale para las sociedades anónimas y para las sociedades limitadas. Solamente se excluyen las sociedades que estén cotizadas o las sociedades laborales. Esto da una fuerza tremenda a los socios minoritarios, que a veces también se tendrá que modular, porque si esa fuerza se ejercita de manera abusiva, un tribunal podría entender que no es aplicable este precepto. En principio cambian muchísimo las relaciones, sobre todo en sociedades pequeñas y cerradas, donde los socios minoritarios estaban al albur de la decisión de la mayoría.

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